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LA FRATERNIDAD CISTERCIENSE DE SANTA MARÍA DE LA OLIVA

 •  es un movimiento eclesial de laicos que nace en torno al Monasterio navarro de Santa María de La Oliva perteneciente a la Orden cisterciense de la estrecha observancia

•  nos reconocemos animados por el Espíritu de contemplación y comunión que animó a los Santos Roberto, Alberico y Esteban a iniciar una nueva experiencia de vida benedictina

•  participamos de los bienes espirituales de la comunidad monástica de Santa María de La Oliva, con la que estamos vinculados con estrechos lazos de caridad

•  el Abad del Monasterio confía el acompañamiento espiritual y la formación cisterciense de los/as hermanos/as de la Fraternidad a un monje del Monasterio, que es también su enlace con la comunidad monástica

NUESTRA ESPIRITUALIDAD

Los/as hermanos/as de la Fraternidad Cisterciense de Laicos Santa María de La Oliva deseamos desarrollar la dimensión contemplativa que todo hombre y toda mujer posee y vivir los valores esenciales del carisma cisterciense según nuestro estado laical:  

  • somos buscadores de Dios y ansiamos la plenitud de unión con él
  • seguimos a Cristo en actitud de conversión continua
  • la Regla de San Benito es nuestra guía de vida evangélica
  • escuchamos la Palabra de Dios en el silencio de la oración
  • celebramos con la Iglesia nuestra fe pascual en la liturgia
  • somos Fraternidad unida por el respeto, el afecto y la voluntad de amor
  • cada hermano/a tiene su propio carisma que pone al servicio de todos
  • nos esforzamos en vivir con sencillez y sobriedad
  • entendemos nuestro trabajo como servicio
  • oramos y trabajamos por la unidad de la Iglesia
  • colaboramos en el diálogo interreligioso
  • oramos y trabajamos por la paz, la justicia y la erradicación de la pobreza
  • somos testigos del Resucitado y comunicadores de su amor

VIDA DE ORACIÓN  

Cada uno de los/as hermanos/as de la Fraternidad sabemos bien que, sólo viviendo en un continuo diálogo con el Padre y abandonados a la acción transformante del Espíritu Santo, podemos alcanzar la plenitud de ser en la medida de Cristo, el Hijo Primogénito. Por esto nos entregamos frecuentemente a la oración y participamos alegres en la liturgia de la Iglesia:  

  • oramos al Padre con afecto filial y a Cristo con afecto esponsal
  • nos abandonamos al Espíritu de Amor, que ora en nosotros/as y nos purifica
  • invocamos a María con cariño y confianza de hijos/as
  • la eucaristía dominical es la cumbre y la fuente de nuestra vida
  • diariamente rezamos al menos una hora del Oficio Divino
  • reservamos cada día un tiempo a la lectio divina
  • al acabar la jornada examinamos cómo la hemos vivido
  • oramos comunitariamente durante los encuentros mensuales y trimestrales
  • buscamos espacios de soledad y silencio para escuchar y hablar con Dios
  • apreciamos la Naturaleza como un lugar privilegiado del encuentro con Dios
  • somos especialmente sensibles a la oración de alabanza y de acción de gracias
  • presentamos a Dios las necesidades de la Iglesia y de toda la humanidad
  • oramos en comunión con la Comunidad de La Oliva y con la Fraternidad  

FORMACIÓN  

Sentimos la necesidad de profundizar constantemente en el conocimiento del misterio de Cristo para más amarle, mejor seguirle y alcanzar su plenitud. Nuestra peculiar vocación es cisterciense, por lo que, además de la Sagrada Escritura y la reflexión teológica de la Iglesia, nos esforzamos en conocer la tradición espiritual que nos llega a través de la Regla de San Benito y los/as místicos/as cistercienses desde los padres y las madres del desierto y, más allá, desde los albores contemplativos de la humanidad.  

Nuestra formación es a la vez intelectual y vital, personal y comunitaria. El hermano y la hermana no se forman solos, sino con la cooperación

  • del Acompañante, que dirige y coordina las actividades formativas de la Fraternidad, programa los diversos encuentros de formación, está atento a las necesidades formativas de los/as hermanos/as y se preocupa por el progreso de cada uno/a.
  • del Coordinador local respectivo, que acoge en el grupo, ofrece la primerísima iniciación a la vida de oración, a la vida fraterna y al espíritu propio de la Fraternidad, y anima la formación del grupo y dirige y coordina sus diversas actividades.
  • del Director Espiritual, que, mediante entrevistas personales, ayuda a adentrarse en el propio corazón, descender la escala de la humildad y abandonarse a la acción purificadora y cristificante del Espíritu.
  • del Coordinador General, de los/as hermanos/as del propio grupo local y de toda la Fraternidad, con quienes se comparte el carisma cisterciense laical, cuyo testimonio estimula y a quienes se puede recurrir con confianza en cualquier necesidad.

El plan formativo de nuestra Fraternidad consta de cuatro periodos:  

  • Iniciaciones prácticas (un año). Durante este primer periodo de formación nos iniciamos en la oración litúrgica y contemplativa, en la lectio divina , en el autoconocimiento y el desarrollo de la vida interior, en el conocimiento de los/as hermanos/as y en la vida fraterna. Tomamos contacto con la Regla de San Benito, con las peculiaridades del carisma cisterciense y con la teología del laicado. Estas iniciaciones se nos ofrecen en dos encuentros y las profundizamos personalmente a lo largo del año con la ayuda del Acompañante.
  • Introducciones doctrinales (dos años). Durante este periodo comenzamos el estudio de la Sagrada Escritura, del misterio de Cristo y de la Iglesia, del sentido de la Liturgia de las Horas y de los sacramentos, de la antropología y de la vida moral. Continuamos el trabajo iniciado en torno a la Regla de San Benito, los/as místicos/as cistercienses y la teología del laicado. Este periodo de formación concluye comprometiéndose con la Fraternidad durante tres años.
  • Catequesis teológicas (tres años). Con estas catequesis se pretende que los/as hermanos/as sigan profundizando, ampliando y haciendo vida los diversos contenidos de la fe y los variados aspectos del carisma cisterciense laical. Una vez terminado este periodo de formación el hermano o la hermana se compromete con la Fraternidad con una promesa perpetua.
  • Formación permanente. El compromiso perpetuo con la Fraternidad no señala el fin de la formación. Los/as hermanos/as no dejan de profundizar en el conocimiento de Cristo y de esforzarse por seguirle cada día con mayor fidelidad.

ENCUENTROS

Los/as hermanos/as nos encontramos periódicamente para orar, para conocernos mejor y estrechar lazos de fraternidad, para compartir experiencias de vida y de fe, para sostenernos mutuamente, para reflexionar juntos sobre los temas de formación.  

  • Cuatro encuentros de catequesis y oración al año, celebrados en el Monasterio de La Oliva. Durante los cuales se participa en la oración litúrgica de la Comunidad de monjes, la Fraternidad tiene sus propios momentos de oración común, se recibe la catequesis según el programa de formación, se pone en común el trabajo de los grupos locales, se discierne comunitariamente los caminos del Espíritu para la Fraternidad.
  • Un retiro anual de tres días, dirigido por el Director espiritual de la Fraternidad, en el que deben participar los/as hermanos/as que terminan el segundo y el tercer periodo de formación para prepararse a hacer sus promesas. Los/as demás hermanos/as también pueden participar en este retiro.
  • Los/as hermanos/as que se incorporan a la Fraternidad deberán participar en dos encuentros para recibir la iniciación necesaria a la vida espiritual y al conocimiento del carisma propio de la Fraternidad. Cada uno de estos encuentros durará un fin de semana y lo dirigirá el Acompañante. Cualquier hermano/a de la Fraternidad puede participar en estos encuentros.
  • Una vez al mes los/as hermanos/as se reúnen en sus respectivos grupos locales para orar, compartir las reflexiones personales sobre los temas de formación y estrechar lazos de comunión.
  • Ya se ha hecho tradicional reunirse en el Monasterio de La Oliva un día del mes de enero para compartir la alegría de la Navidad. La Fraternidad programa también cada año una excursión anual de carácter lúdico y cultural.